El aceite de oliva, un producto varietal
Existirían cerca de 2000 variedades de olivo registradas en el mundo, frente a unas 6000 variedades de vid. En la práctica, tanto en el aceite de oliva como en el vino, una treintena de variedades representan más del 90 % del consumo mundial.
Sabores distintos
Como ocurre con el vino, las distintas variedades de olivo dan aceitunas y aceites con características biológicas y organolépticas diferentes, que se distinguen en cuanto se empieza a conocer y apreciar el producto final. Un vino de merlot será más redondo y dulce, con notas de frutos rojos, y un cabernet sauvignon más amaderado y algo más amargo, con notas de setas y sotobosque. Del mismo modo, un aceite de la variedad española Picual tendrá mucho más cuerpo, con sabor y aroma a aceituna fresca, hierba verde, frutos secos e higo, mientras que uno de Arbequina será mucho más suave, más dulce en boca, con aromas más delicados y notas de almendra fresca.
Para aprender a distinguir estas diferencias de sabor y de sensaciones gustativas y olfativas, lo ideal es consumir aceites monovarietales y compararlos entre sí.
Ya lo hacemos un poco sin saberlo cuando elegimos un borgoña en lugar de un burdeos: preferimos entonces las características organolépticas de la pinot noir, única variedad del borgoña tinto, a las de la mezcla basada sobre todo en merlot y cabernet sauvignon, las dos principales variedades del burdeos. El terruño también influye en el sabor, y la elección depende además del plato: vino ligero con plato ligero, vino sutil con plato refinado, vino potente con plato de sabor intenso o especiado. Con el aceite de oliva ocurre exactamente lo mismo.
Según los gustos, el momento y el tipo de plato, una variedad será más adecuada que otra. Para acompañar un pescado blanco al horno o un marisco salteado rápidamente, hace falta un aceite aromático pero no demasiado fuerte, que realce los sabores del pescado y el marisco sin taparlos: las variedades Picudo y Hojiblanca son especialmente adecuadas. El aceite de Cornicabra, en cambio, va mejor con guisos, carnes en salsa y parrilladas.
Para simplificar, los aceites de oliva virgen extra pueden clasificarse en tres grandes tipos según las variedades que los componen. Los usos culinarios varían según el tipo.
Aceites monovarietales y coupages
Existen aceites de oliva monovarietales, elaborados con una sola variedad de aceituna, y coupages de varias variedades.
Exactamente igual que con los vinos, una sola variedad permite elegir más fácilmente según los gustos y los platos que se van a acompañar, sobre todo en el caso de variedades con características organolépticas muy marcadas.
Los coupages tienden a «suavizar» los sabores y a limar las aristas. Son más complejos y, por tanto, más difíciles de descifrar, y su uso culinario es más difícil de determinar. Por ejemplo, añadir Hojiblanca a la Picual reduce el amargor de la Picual y le da más aroma.
Las variedades también influyen en la composición de los aceites. Algunas contienen más antioxidantes, vitamina E, omega 3 u omega 6 que otras. Un mayor contenido en polifenoles alarga la vida útil del aceite, pero acentúa claramente su amargor. Añadir una variedad rica en polifenoles, como la Picual o la Cornicabra, prolonga así la conservación del coupage a la vez que aumenta algo su amargor. Los coupages permiten de este modo equilibrar los componentes menores y las características organolépticas de los aceites.
Algunas variedades
Origen y tipo de sabor de algunas variedades.


Hojiblanca

Picual

Arbequina

Picudo

Cornicabra

Empeltre

Frantoio

Koroneiki

Cailletier

Picholine